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25 Nov — 2019

Metodología Growth Hacking: 5 principales pasos

Hablar de Growth Hacking es hablar de Silicon Valley, ese rincón del mundo que ha revolucionado la forma de entender las organizaciones. Fue Sean Ellis –responsable del éxito de compañías como Dropbox– el primero en crear la figura del Growth Hacker, un puesto con un solo cometido: alcanzar resultados y alcanzarlos cuanto antes.

Lo que empezó siendo un perfil acabó siendo una metodología que está ganando adeptos a la misma velocidad con la que consigue resultados. En este post queremos explicarte los 5 pasos en los que se basa el Growth Hacking, pero antes tienes que plantearte algunas preguntas…

¿Por qué debería aplicar Growth Hacking en mi empresa? Porque es una metodología que busca conseguir los máximos resultados con los mínimos recursos y en el menor tiempo posible. Además, el Growth Hacking es sobre todo una manera de pensar y ejecutar –un mindset, como lo llaman en USA–, por lo que aplicarlo no requiere más inversión que la de adoptar la metodología y alinear alrededor de ella a los colaboradores.

¿Para quién es el Growth Hacking? Para cualquier profesional que busque producir un crecimiento rápido y escalable en su empresa. El rango de perfiles que comúnmente obtiene más valor de la aplicación del Growth Hacking es variado: desde emprendedores que buscan acelerar su startup, hasta marketers que buscan llevar sus habilidades al siguiente nivel. Consultores y directivos también se benefician del Growth Hacking, dando herramientas a los primeros para conseguir mejores resultados a sus clientes, y una metodología a los segundos para que puedan acelerar empresas ya consolidadas al mismo ritmo que una startup. 

Y ahora, la pregunta más importante: ¿cómo puedo aplicar Growth Hacking en mi empresa? Hay múltiples casos de hacks que han producido resultados extraordinarios, y si bien es recomendable conocerlos para ver si podrían aplicarse en tu caso, lo mejor es utilizar la metodología de 5 pasos que hay detrás de todos ellos:

 

  1. IDEA para transformar los objetivos de crecimiento de tu empresa en objetivos realistas y sobre todo, medibles.
    Pongamos que tu objetivo comercial es aumentar el tráfico de tu sitio web. Este es un buen objetivo, pero es demasiado amplio en el mundo del Growth Hacking, ya que necesitarás una meta más concreta. Recuerda que el Growth Hacking se basa en una rápida experimentación – de ahí que hablemos de experimentos – y resultados específicos. Por lo tanto, lo que deberías hacer es partir este objetivo en sub-objetivos procesables que definan exactamente lo que vas a hacer en un corto período de tiempo. Retomando el ejemplo inicial, si deseas aumentar el tráfico del sitio web, unos buenos sub-objetivos podrían ser:
    • Aumentar la producción de contenido en un 50%
    • Enviar el doble de correos electrónicos a nuestra base de datos suscrita a la newsletter
    • Aumentar las conversiones de tu web en un 25% durante las próximas 5 semanas

Verás que muchos de estos sub-objetivos ya son experimentos de por sí, pero aquellos que no lo sean deberás idear formas de conseguirlo. Por ejemplo, un experimento para aumentar las conversiones de tu web en un 25% podría ser implementar un pop-up.

2. CLASIFICA todos los objetivos que hayas identificado en el primer paso. Para ello siempre es recomendable usar el modelo BRAAS:

 

Se trata de un sistema para poner una nota a cada idea / objetivo que haya salido de la primera fase, siguiendo 4 criterios:

    • Sensación (Blink): se trata de una primera nota basada enteramente en tu instinto, de cómo sientes esta idea.
    • Relevancia (Relevance): ¿cómo de relevante es el experimento para tu empresa?
    • Disponibilidad (Availability): ¿cuán fácil es implementarla? ¿Cuántos recursos consumirá?
    • Escalabilidad (Scalability): ¿Se puede automatizar y evolucionar?

3. DEFINE tu experimento. Una vez hayas evaluado todas las opciones que tienes encima de la mesa y escogido el de mayor nota, tocará definirlo muy bien. Para ello deberás constatar tu hipótesis inicial y establecer las métricas más relevantes que te servirán para monitorizar la evolución y resultados del experimento

4. EJECUTA el experimento. Después de haber preparado el cohete y planificado tu experimento, es hora de prepararse para el despegue y pulsar el botón de inicio. El proceso de Growth Hacking puede empezar. Si has seguidos todos los pasos anteriores, esta debería ser la parte fácil. Tus análisis están en marcha, tu hipótesis está claramente definida y sabes a quién intentas llegar. Ahora, todo lo que queda por hacer es validar la hipótesis. 

5. ANALIZA los resultados e itera para mejorar. Este es el paso más importante. Cuando se haya completado el experimento deberás analizar los resultados obtenidos (a partir de las métricas que definiste en el paso 3) y valorarlo. Si los resultados han sido los esperados o incluso han sobrepasado tus expectativas, ¿cómo puedes automatizarlo y escalar? De lo contrario, ¿qué es lo que ha hecho que no haya funcionado? En ambos casos lo importante es hacer una iteración para mejorar y evolucionar tus experimentos. El tiempo que debería llevar realizar estos 5 pasos depende del experimento y recursos de los que se disponga, pero tu objetivo debería ser realizarlo en un plazo de tan solo 2 semanas.

Ya sabes cómo es esta metodología y en qué consiste, pero ahora te preguntarás: ¿y cómo me convierto en Growth Hacker? la respuesta es sencilla: practicando. En esto la teoría sirve de poco, porque ya sabes: el Growth Hacking consiste en conseguir resultados, no en hablar de cómo conseguirlos.

Por eso, desde Digital Innovation Center queremos invitarte a nuestro Bootcamp de Growth Hacking, con un formato práctico y muy dinámico en el que conocerás y aprenderás a analizar las diferentes herramientas de esta disciplina.

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